Yo antes leía
El post con el que esta publicación debería haber empezado
Escrito el miércoles 10 de julio de 2024. Plaza de Cascorro, Madrid:
Estaba pensando en una conocida banda cuyo nombre no es preciso desvelar. Pensaba en ello porque es un proyecto “exitoso”, y me preguntaba ¿qué habrán hecho exactamente? ¿Qué harán? ¿Qué tendría que hacer yo para que me fuera igual de bien?
No me gusta ir con prisa, no me gusta nada. Sin embargo día tras día me encuentro a mí misma corriendo porque me cierran Correos, Unión Musical, o porque llego tarde a terapia (toda milenial de ciudad conoce esta simpática y contradictoria sensación). Cuando vivía en la Sierra el aire fresco y los pajaritos no cumplieron mi expectativa idealizada de que “irme al campo” arreglaría mis problemas, pero definitivamente noté un cambio en mi sistema nervioso. Corría menos, aunque solo fuera por mimetizarme con el entorno. Pero si no corro… cómo puedo tener éxito. Cómo puedo publicar a la hora del día que es la buena para que mi publicación llegue a todo el mundo y el algoritmo me premie y entonces me programen y entonces tenga éxito.
Últimamente me cuesta habitar mi tiempo, usarlo de manera consciente. Me quedo pegada a la pantalla más rato del que debería y al final llego tarde a los sitios. Como hoy a Unión Musical. Después compro tres tops en el outlet y ya estaría, una tarde productiva. ¿Qué me hace vivir así? ¿Cómo puedo resistirme a lo que sucede a mi alrededor, en el mundo en el que vivo y del que (después de mucha reflexión) tengo claro que quiero formar parte?
Creo que no quiero lo que se entiende por éxito, y me gustaría mucho averiguar (cuanto antes) si existe una alternativa real a las condiciones de la industria musical. Una alternativa que también permita vivir dignamente. Y por eso estamos aquí. Quisiera ir aún más lejos, a la vida real, a buscar soluciones al problema de la sobreinformación, la explotación y la infra-atención digitales. Yo antes leía. Yo antes también llegaba tarde (a otros sitios, a terapia no porque no iba) pero era por otros motivos, no por vivir pegada a un plástico negro. Yo antes escribía mucho más fluidamente. Coño, yo antes leía.
El puente entre la música y el dinero. El puente entre la creadora y los oyentes. Muchos puentes. El puente que conecta el éxito con la salud, y no con esa cosa tan dicharachera como espeluznante conocida como “no parar”. Cumplidos de esta era: “Wow, tía, te va genial, no? No paras"!” - “Ya he visto que estás a tope y sin parar, qué bien!!!!!”
Quiero ser una persona feliz. Sana. con tiempo, con atención y espacio para lo que yo elija y considere importante. Y quiero hacer música que me guste y me motive desarrollar. Y quiero que llegue a la gente. Pero ¿a costa de qué parte de mi salud o de mis valores? Probablemente yo no voy a tener éxito, pero cuánto vale tenerlo dentro de un esquema que ni siquiera hemos elegido, que ni siquiera nos gusta.
Esta no va a ser una newsletter de éxito. Si a ti también te da igual, fracasemos juntos. Acompáñame, y te prometo un viaje rico en todo lo que no se valora industrialmente: honestidad, tiempo muerto, profundidad, rebeldía, un poco de humor (lo que pueda), amor, feminismo, placer, dolor… y por supuesto mucho pero muchísimo folk.
Este fue el primer artículo de mi newsletter que se quedó en un cuaderno que dos años más tarde acabo de recuperar. No lo compartí por cringe y por inseguridad, tampoco entendía muy bien para qué estaba creando este espacio. Supongo que de hecho lo escribí para conectar con mis motivos. Y hoy lo quiero compartir por cuatro razones:
Que le jodan al cringe. Estoy en una misión para liberarme de las cosas que me salen naturales y después me dan vergüenza. Quiero alejarme de la versión de mí que complace y encaja en todas partes para ser la auténtica absurdez y amalgama de ternuras y rarezas que me componen. Quiero no gustar más a quien realmente no le gusto para gustar más a quien le guste cómo soy. Dentro y fuera de mi proyecto musical. ¿Para qué estoy en esto de compartir mi sensibilidad única si me estoy auto-censurando todo el rato? No le veo sentido, el cringe se acabó.
Ahora leo más. He luchado para lograr sanar lo que hace dos años me estaba doliendo: tengo más tiempo, más atención, y más autonomía. Quien quiera saber qué estrategias he usado me puede preguntar, o quizás ya las compartiré, dan para un artículo entero. Pero hoy quiero agradecerle a esa Inés y decirle que estamos en ello. Sigo publicando en las redes, porque no encuentro la manera de no estar en eso, pero estoy mucho más alineada con lo que a ella aún le daba un poco de pudor admitir. Voy recuperando mi soberanía atencional e intelectual, pasito a pasito.
El proyecto en el que pensaba el día que escribí todo eso dejó de existir meses más tarde. Mi referente absoluto de éxito, por el motivo que sea, decidió dejarlo. Incluso con mi propia experiencia, caigo una y otra vez en la interpretación del éxito ajeno y en las comparaciones basadas en conjeturas. Recordatorio: nada es lo que parece, ni el éxito ni la miseria.
Aún tengo que aprender a definir qué es el éxito para mí. Llenar salas, tocar por el mundo. El intercambio, la abundancia, el dinero. El cansancio bueno. Eso es el éxito: el cansancio bueno y la energía que se descarga y se carga con un descanso de verdad. Sin un zumbido, sin un ruido de fondo. El éxito: el silencio. El de tu mente cuando vuelves a casa y sabes que has hecho un buen trabajo, que lo has dado todo (todo no, todo lo que querías y tenías que dar, sin llegar a vaciarte) y que se te ha devuelto y que el intercambio ha sido justo. Sea como sea, pero justo. El cansancio bueno, eso es el éxito. Sigo peleándolo y buscándolo en esta nueva etapa de mi vida artística. Espero dentro de dos años poder responderme que sí, que eso también se logró.
Gracias. Con amor,
Inés de Lis




Hermoso post. Yo que paso bastante de las newsletters a las que me suscribí sin mirar que eran, coincido bastante y al leerlo noté, iluso de mi, que leo con prisa. Como una tarea que uno quiere quitar de enmedio para ir a lo siguiente que será tratado de igual forma.
Algo hay que mirar en todo esto.
Buen día!