Día lluvioso
Verdades "sad girl" sobre la exposición de ser músicx
Ayer hablaba sobre la exposición y la ansiedad que eso provoca con dos personas del mundo de la música a las que respeto un montón. Comentábamos que a veces los bloqueos creativos tienen su origen en las voces interiorizadas de personas que nos hemos cruzado en el camino y que nos han hecho sentir que nuestra aportación al arte era un poco sin más. ¿Quiénes son estos personajes con autoridad suficiente para opinar sobre la expresión genuina de la gente? ¿En qué momento empezamos a creernos las críticas? Y ¿cuáles son esas cosas que se critican?
Si te expresas con fuerza eres una flipada (y una zorra, probablemente) y si lo haces con suavidad eres una sosa o una triste.
Cuando eres mujer es muy fácil que se te critique, hagas lo que hagas. Si te expresas con fuerza eres una flipada (y una zorra, probablemente) y si lo haces con suavidad eres una sosa o una triste. En la conversación de ayer, casualmente todos los casos de personas opinando con autoridad eran de hombres heterosexuales opinando sobre la música de mujeres. Dueños supuestos del mundo musical, se pueden permitir desdeñar aquellas expresiones que no toman como referencia su modo de hacer. Es una lástima ver cómo tías super creativas llegan a creerse que “les falta fuerza” y mierdas por el estilo, solo porque la definición de fuerza que aún manejamos socialmente tiene que ver con lo masculino. Aviso, se viene apología del arquetipo “Sad Girl”.
Abro Instagram (la única red social que uso) y encuentro contenido de artistas a las que sigo. Invariablemente, están a tope con la vida y consigo mismas. Invariablemente, hablan a cámara demostrando total seguridad. He logrado esto, mañana sale lo otro, este es mi look de hoy, anoche estuve en tal sitio, gracias por esta oportunidad, me estoy haciendo las uñas… Unido a mensajes tipo “sé tú misma”, “no te rindas”, “yo siempre he creído en mí”, “soy la más bichota”, etc. Cuanto más famosas, más exagerado es el fenómeno. Mientras tanto, una servidora viendo llover y preguntándose: ¿cuándo vamos a normalizar que exponernos como artistas no tiene por qué tener como condición estar seguras de lo que mostramos?
La mitad de las veces que comparto mi música o anuncio una fecha de un concierto, no me siento 100% alineada ni convencida con el resultado, pero eso no me frena a la hora de seguir haciendo canciones. Necesito compartirlas porque es parte de mi trabajo, y necesito poder hacerlo sin la presión de que sean perfectas o de que yo esté super feliz por haberlas compuesto. Igual no me sentía feliz cuando compuse, igual no me siento feliz el día que me toca hacerme un video de promo, igual la “felicidad” no debería ser un requisito para el arte. Igual la “fuerza” no está solo en transmitir confianza. Puedes no tener confianza en ti misma, crear desde ahí y que esa sea tu verdad. Para mí la fuerza reside en eso, en la autenticidad. Y en atreverse a crear y a mostrar y a exponerse desde cualquier lugar, y no solo desde un lugar de seguridad. Y ojo, también puedes estar super triste y super tranquila con eso, segura de ti misma, empoderada y conectada contigo… por qué diablos no.
¿Cuándo vamos a normalizar que exponernos como artistas no tiene por qué tener como condición estar seguras de lo que mostramos?
Para mí, compartir es el paso final y necesario del proceso artístico, pero creo que sin querer le damos más espacio dentro del proceso creativo del debería tener. Si la idea de mostrar aquello que estamos creando nos bloquea a la hora de crearlo, algo no está bien alineado. Crear tiene su propio tiempo, su propio mundo lleno de errores y tonterías, y compartir es otra fase que no debería dificultar la de la creación. Si creamos ya con la presión puesta en cómo se va a recibir o en desde dónde compartiremos, no estamos dejando espacio para las primeras fases del proceso artístico.
Tras mucha reflexión, en la conversación que mencionaba al principio, yo sugerí lo siguiente: ¿y si esa voz crítica cumple una función? ¿Y si la dejamos que habite en nuestra mente porque en realidad la usamos como excusa? Nos auto censuramos también para protegernos, para cuidarnos de lo que podría pasar si nosotras mismas seguimos adelante con nuestras ideas, las exponemos al mundo (nos exponemos) y alguien externo las rechaza. Mejor ya me rechazo yo de primeras, y así me ahorro el mal trago. Normalizamos el tremendo acto de valentía y de vulnerabilidad que supone compartir procesos tan íntimos como son las creaciones artísticas. Nos comportamos como si exponerse tantísimo fuera “lo mínimo” que tenemos que hacer como músicxs. Y yo, triste en un día lluvioso, simplemente venía a recordar que ese dar ese paso ya es un montón. Que poco a poco podemos ir perfeccionando y mejorando el equilibrio entre aceptar críticas y no venirnos abajo, entre dejar espacio para mejorar y creer en la calidad de lo que hacemos.
Y dicho todo esto, vivan las “sad girls”, abajo el trabajo, y venid a escucharme cantar canciones el 11 de junio en La Troupe Prado (Paseo de las Delicias 1, Madrid - donde se hace el Open Folk). Podéis comprar la entrada aquí, y tenéis un 15% de descuento con el código “newsletter”. Cantaré canciones tristes y canciones alegres, y lo haré con mayor o menor seguridad en mí misma, pero lo haré.
Buen miércoles, gracias por leer <3


